Los partidos políticos deben responder de manera más eficaz o generar al menos alguna credibilidad, en torno a la voluntad de crear las premisas necesarias para que el comportamiento ético llegue generalizarse en nuestra sociedad. 

La Ética está directamente relacionada con la dimensión social del hombre; es una necesidad del hombre en sus relaciones con los otros.

La Ética nos dice cómo debemos comportarnos en común para contrapesar la escasez de recursos y la propia vulnerabilidad de las personas, preservando la integridad y dignidad de éstas y repartiendo equitativamente recursos y cargas.

Como  creación humana, dimanante del ser social del hombre, la Ética conlleva la necesidad de ser aprendida; pero ese aprendizaje es, más que teórico, sobre todo práctico, a través de modelos ejemplares de conducta, en la propia familia, en la escuela, en la sociedad, y, en ésta, principalmente por parte de aquellos que desempeñan funciones públicas, económicas o socialmente relevantes. Solo desde ese convencimiento se puede entender porqué unas sociedades tienen un mayor nivel ético que otras o porqué en unos países los comportamientos inmorales son más excepcionales y más repudiados que en otros.

La Ética precisa también como premisa, tener las necesidades básicas cubiertas. Solo así se puede ser realmente libre, y la Libertad es una conditio sine qua non de la Ética, pues ésta conlleva siempre una elección libre entre varios comportamientos posibles.

Solo a partir de la Libertad parece exigible al hombre medio un comportamiento ético. En un mundo  acabado, donde los alimentos, el agua, el cobijo fueran bienes absolutamente limitados y el hombre menos libre sería sin duda más difícil mantener y exigir comportamientos éticos. En ese entorno hostil el animal hobbesiano que todos llevamos dentro sería espoleado por los estímulos más primarios, y la libertad de elegir conforme a criterios éticos  quedaría disminuida.

Estas dos premisas: Libertad que requiere un estado de necesidades básicas cubiertas y aprendizaje basado en el ejemplo – principalmente de aquellos que desempeñan funciones públicas, económicas o socialmente relevantes -, son imprescindibles para que el Estado pueda exigir, con convencimiento y más allá de la “vis publica”, un comportamiento ético a todos y cada uno de los ciudadanos que conformamos el cuerpo social.

Ciertamente nunca como ahora la ley ha sido tan exigente y ha regulado  tan detalladamente tantas actividades humanas.

De esta tendencia no se ha escapado España. Hoy en día normas estatales, autonómicas y locales dejan poco espacio a la improvisación. Sin embargo ¿por qué cuesta tanto  conseguir la generalización de  comportamientos ético-cívicos y de cumplimiento normativo?

El mayor problema que existe para que los modelos éticos prendan en la sociedad y se extiendan a todas las organizaciones públicas y privadas, es precisamente la falla que se produce en las dos premisas de las que antes hablábamos como requisitos previos de la Ética.

Con verdadero asombro la sociedad observa como los más poderosos, es decir, quienes ejercen el poder político, económico o social, lejos de ser ejemplares, han caído sin pudor en todo tipo de conductas corruptas, hasta tales extremos que hoy la corrupción constituye  un mal sistémico y, después del desempleo, la mayor preocupación de los ciudadanos.

Por otra parte, las condiciones de vida de muchos, son cada vez más precarias. Si mucha gente no llega a fin de mes exigirles un comportamiento ejemplar, un cumplimiento escrupuloso de sus obligaciones cívicas: fiscales, con la seguridad social, etc., resulta cuanto menos cínico.

Desde luego que hay que cambiar, pero este cambio,  que  debe empezar sin duda por quienes ostentan o representan el poder político, económico y social, para que su  ejemplo pueda  ir cundiendo en la sociedad exige, además,  que el poder político trabaje eficazmente conforme a los principios rectores que deben inspirar su actuación, según la Constitución; es decir, asegurando la protección social, económica y jurídica de la familia; la protección integral de los hijos, promoviendo las condiciones favorables para el progreso social y económico; garantizando  la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo; organizando y tutelando  la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios; etc.

En este sentido el derecho a la salud se presenta como el eje central del Estado social que declara la Constitución, interpretado conforme a los Tratados internacionales. La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 menciona a la salud como parte esencial del derecho a un nivel de vida adecuado (artículo 25) y el  Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales  de 1966 (artículo 11.1) describe el derecho a la salud como “el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia. Los Estados Partes tomarán medidas apropiadas para asegurar la efectividad de este derecho, reconociendo a este efecto la importancia esencial de la cooperación internacional fundada en el libre consentimiento”.

Es decir, el derecho a la salud, engloba ese mínimo existencial que exige el derecho fundamental a la  libertad, presupuesto necesario de la exigencia de un comportamiento ético.

En este tiempo, preelectoral, valoremos con rectitud, que partidos responden de manera más eficaz o generan al menos alguna credibilidad, en torno a la voluntad de garantizar el derecho a la salud, en los términos expuestos, y crear, en definitiva, las premisas necesarias para que el comportamiento ético llegue a generalizarse en nuestra sociedad. 

Licencia de Creative Commons
Ética, Política y protección del derecho a la salud by Luis Suárez Mariño is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

 Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *