Compliance

Verificacion de la Seguridad en Cirugía como herramienta complementaria de Compliance

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Según la definición dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la Cirugía mayor es “todo procedimiento realizado en quirófano que comporte la incisión, escisión, manipulación o sutura de un tejido, y generalmente requiere anestesia regional o general, o sedación profunda para controlar el dolor.” [i]

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En países industrializados el 3 a 16% de los procedimientos quirúrgicos que requieren ingreso sufren complicaciones, con tasas de mortalidad o discapacidad permanente en torno al 0,4 – 0,8 aproximadamente.

Datos sobre la seguridad de la cirugía (Fuente: OMS: Alianza mundial para la seguridad del paciente. Segundo reto mundial por la seguridad del paciente. La cirugía segura salva vidas [i]):

  1. Hasta un 25% de los pacientes quirúrgicos hospitalizados sufren complicaciones postoperatorias.
  2. La tasa bruta de mortalidad registrada tras la cirugía mayor es del 0,5–5%.
  3. En los países industrializados, casi la mitad de los eventos adversos en pacientes hospitalizados están relacionados con la atención quirúrgica.
  4. El daño ocasionado por la cirugía se considera evitable al menos en la mitad de los casos.
  5. Los principios reconocidos de seguridad de la cirugía se aplican de forma irregular, incluso en los entornos más avanzados.

En el marco de los Retos para la Seguridad del Paciente que constituyen los proyectos bianuales de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente, se publicó en el año 2008 el Listado de Verificación de la Seguridad Quirúrgica que tiene en cuenta los diez principales objetivos formulados por la OMS, en cuanto a la seguridad del paciente durante procedimientos de cirugía mayor.

Verificación

                           Fuente de elaboración propia: JEPP

Objetivo 1: El equipo operará al paciente correcto en el sitio anatómico correcto.

Objetivo 2: El equipo utilizará métodos que se sabe que previenen los daños derivados de la administración de la anestesia, al tiempo que protegen al paciente del dolor.

Objetivo 3: El equipo se preparará eficazmente para el caso de que se produzca una pérdida de la función respiratoria o del acceso a la vía aérea, y reconocerá esas situaciones.

Objetivo 4: El equipo se preparará eficazmente para el caso de que se produzca una pérdida considerable de sangre, y reconocerá esas situaciones.

Objetivo 5: El equipo evitará provocar reacciones alérgicas o reacciones adversas a fármacos que se sabe que suponen un riesgo importante para el paciente.

Objetivo 6: El equipo utilizará sistemáticamente métodos reconocidos para minimizar el riesgo de infección de la herida quirúrgica.

Objetivo 7: El equipo evitará dejar accidentalmente gasas o instrumentos en la herida quirúrgica.

Objetivo 8: El equipo guardará e identificará con precisión todas las muestras quirúrgicas.

Objetivo 9: El equipo se comunicará eficazmente e intercambiará información sobre el paciente fundamental para que la operación se desarrolle de forma segura.

Objetivo 10: Los hospitales y sistemas de salud públicos establecerán una vigilancia sistemática de la capacidad, el volumen y los resultados quirúrgicos.

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La Alianza Mundial para la Seguridad del paciente de la OMS apoya a los Estados Miembros en la formulación de políticas y prácticas para la seguridad de los pacientes y lanza un reto cada dos años, siendo el primero relativo al control de infecciones nosocomiales y el segundo referente a la seguridad durante procedimientos quirúrgicos.

No obstante constituir una buena herramienta de control y auditoría de calidad de la atención integral al paciente quirúrgico, contarse con mucha información  gratuita y disponible para su implementación y , lo más importante,  y disminuir en un tercio la incidencia de complicaciones y muertes perioperatorias, estudios recientes están demostrando que el listado de verificación  de seguridad no se aplica con la uniformidad y la consistencia que sería deseable, y que incluso mal aplicado puede derivar en una “falsa seguridad” en el hacer de los equipos.

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Si se tiene en cuenta lo espectacular de los resultados informados por la OMS, y que el listado de verificación sólo conlleva unos pocos minutos agregados a la rutina preoperatoria, cabe plantearse este apartado como parte especial y esencial de una gestión en Compliance que tome en cuenta las características y la idiosincrasia única de cada centro sanitario, adaptada a los procedimientos quirúrgicos específicos que se realicen en el mismo.

Porque evidentemente, más allá de lo difundido (aunque, aparentemente infra utilizado) de los recursos existentes en Cirugía mayor, si tenemos la visión de influir en el compromiso de los equipos  y ampliar la utilización del listado, adaptándola a procedimientos menores, según la capacidad del Centro Sanitario, tendremos, también, la capacidad medible de disminuir las incidencias y los riesgos y, por ende, de reclamaciones por malos resultados, litigios y/o mediaciones, con el correspondiente beneficio agregado para los pacientes y los equipos sanitarios.

Desde SEC Salud, Ética y Compliance le ofrecemos los servicios de auditoría para la mejora continua del Centro Sanitario, definiendo claramente los objetivos y los elementos del sistema detallando y relacionando las no conformidades detectadas, así como las recomendaciones para la mejora, y ello debido a que nuestro equipo es multidisciplinario.


Bibliografía.

  1. Christofer Rydenfält, Gerd Johansson, Per Odenrick, Kristina Åkerman, Per Anders Larsson. Compliance with the WHO Surgical Safety Checklist: deviations and possible improvements. DOI First published online: 18 January 2013. [acceso 24/05/16]. Disponible en:

http://intqhc.oxfordjournals.org/content/25/2/182.long

  1. Christofer Rydenfält, Åsa Ek, Per Anders Larsson. Safety checklist compliance and a false sense of safety: new directions for research. BMJ Qual Saf doi:10.1136/bmjqs-2013-002168 [acceso 24/05/16]. Disponible en:

http://qualitysafety.bmj.com/content/early/2013/10/03/bmjqs-2013-002168

  1. Steffie M van Schoten, Veerle Kop, Carolien de Blok, Peter Spreeuwenberg, Peter P Groenewegen, Cordula Wagner. Compliance with a time-out procedure intended to prevent wrong surgery in hospitals: results of a national patient safety programme in the Netherlands BMJ Open 2014;4:e005075 doi:10.1136/bmjopen-2014-005075. [acceso 24/05/16]. Disponible en:

http://bmjopen.bmj.com/content/4/7/e005075.full.pdf+html

  1. OMS Manual de aplicación de la lista OMS de verificación de la seguridad de la cirugía. La cirugía segura salva vidas [monografía en Internet]. Organización Mundial de la Salud; 2009 [acceso 24/05/16]. Disponible en:

http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/44233/1/9789243598598_spa.pdf


[i] OMS Alianza mundial para la seguridad del paciente. Segundo reto mundial por la seguridad del paciente. La cirugía segura salva vidas [monografía en Internet]. Organización Mundial de la Salud; 2008 [acceso 24/05/16]. Disponible en: http://www.who.int/patientsafety/safesurgery/sssl_brochure_spanish.pdf

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Verificacion de la Seguridad en Cirugía como herramienta complementaria de Compliance by Cristina Eliopulos y José Enrique Pérez Palaci is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

Servicios de Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear

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Radiactividad

El Radiodiagnóstico o radiología es una especialidad médica que utiliza varias técnicas de imagen, conjunta o secuencialmente, para ayudar al diagnóstico y el tratamiento del paciente. Actualmente, esta especialidad también incluye la radiología vascular e intervencionista, donde se realizan procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos que incluyen tratamiento de lesiones vasculares, tumores, etc.[1]

La Medicina Nuclear es la especialidad médica que emplea los isótopos radioactivos, las radiaciones nucleares, las variaciones electromagnéticas de los componentes del núcleo y técnicas biofísicas afines para la prevención, diagnóstico, terapéutica e investigación médica [2]. En los últimos años, la Medicina Nuclear ha vuelto a resurgir por la importancia que posee el PET/CT sobre todo a nivel oncológico.

MedicinaNuclear

Los hospitales españoles cuentan con servicios de Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear, dotados con menor o mayor tecnología de acuerdo a la complejidad del centro. Estos servicios médicos son catalogados como instalaciones radiactivas de segunda categoría, los cuales tienen que cumplir ciertos requisitos que se encuentran en la legislación dada por el Ministerio de Industria y Energía y el Consejo de Seguridad Nuclear [3], mediante el Real Decreto 1836/1999 (última modificación 26 de marzo de 2015).

El Real Decreto 1836/1999 regula las instalaciones radiactivas en cuanto a:

  • Otorgamiento y efectos de la autorización (artículo 39).
  • Cambios y modificaciones como titularidad, localización, actividades que se realizan, etc. (artículo 40).
  • Desmantelamiento y clausura (artículo 41).
  • Inspección de instalaciones nucleares y radiactivas (artículo 43-46)
  • Licencias y acreditaciones del personal (artículo 55-63).
  • Obligaciones del personal de operación (artículo 64-68).
  • Obligaciones del titular de la instalación (artículo 69-73).
  • Materiales radiactivos, equipos, aparatos y accesorios (artículo 74).
  • Eliminación y tratamiento de sustancias radiactivas (artículo 76).

En España, todo servicio de Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear en funcionamiento, debe cumplir con la normativa recogida en el Real Decreto 1836/1999, y posteriores modificaciones.

Rayos_X

Por otra parte, hay que destacar el Real Decreto 1085/2009, que aprueba el Reglamento sobre instalación y utilización de aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico, que tiene por objeto regular:

BOE_RD_Sanitario

  1. La utilización de equipos e instalaciones de rayos X, con fines de diagnóstico médico, incluyendo el uso médico-legal, y veterinario.
  2. El régimen de autorización previa a que se someten las actividades de venta y asistencia técnica de esos equipos e instalaciones.
  3. La acreditación del personal que presta sus servicios en las instalaciones de rayos X de diagnóstico médico.
  4. La realización de servicios y certificación de características técnicas por parte de Servicios o Unidades Técnicas de Protección Radiológica.

Dicho Real Decreto 1085/2009, se recoge en su Artículo 3 el ámbito competencial de las Administraciones Públicas, correspondiendo a las CCAA “la inscripción de las instalaciones de rayos X de diagnóstico médico en su registro correspondiente, el mantenimiento de éste y la autorización, previo informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear, de las empresas de venta y asistencia técnica de equipos de rayos X“.

Por otro lado, en su Artículo 7 señala cuáles son los requisitos específicos de los equipos, pudiendo sólo comercializarse aquellos que cumplen o dispuesto en el Real Decreto 1591/2009, de 16 de octubre, sobre productos sanitarios, si bien en el precitado Real Decreto 1085/2009, hace referencia al Real Decreto 414/1996, de 1 de marzo, el cual fue derogado por el Real Decreto 1591/2009.

Podemos encontrar mayor información en la web de Canal Empresa de la Generalitat de Cataluña donde se señalan los pasos a seguir para solicitar, ampliar, trasladar o clausurar la instalación, o cambiar el titular o dar de baja los equipos [4].

Rueda

La función de Salud, Ética y Compliance (SEC) es comprobar, evaluar, verificar que se cumplen los requisitos y estándares desde la competencia, formación y profesionalidad adecuada, y ello mediante una auditoría combinada que afecta a los riesgos penales y los riesgos administrativos auditando si los equipos y aparatos respetan y son conformes a cuanto dispuesto por la normativa; que el servicio se presta cumpliendo las disposiciones de calidad internas, así como las exigidas por la normativa aplicable, de modo que si se identifican no conformidades se informa al cliente, para que adopte las acciones correctivas necesarias; y ello, en relación con los riesgos, relacionando la información recabada con la evaluación y análisis del sistema de gestión implantado, y proponiendo medidas de mejora reactiva, continua, tecnológica, creativa y la reorganización de los procesos, para un correcto funcionamiento del sistema.

[1] Sociedad Española de Radiología Médica [Internet]. Madrid: Sociedad Española de Radiología Médica; 2016 [acceso 10 de abril de 2016].  Ser Radiólogo, Una guía para considerar una especialización en Radiodiagnóstico. Disponible en:

http://seram.es/modules.php?name=webstructure&idwebstructure=207

[2] Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular [Internet]. Madrid: Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular; 2016 [acceso 10 de abril de 2016]. Qué es la Medicina Nuclear. Disponible en:

http://www.semnim.es/index.php?option=com_content&view=article&id=47&Itemid=53

[3] Reglamento sobre instalaciones nucleares y radiactivas. Real Decreto 1836/1999, de 3 de diciembre. Boletín Oficial del Estado, n. 313, (31-12-1999; modificado 26-03-2015).

[4] Gencat.es, Canal Empresa [sede web] Actualizada el 23/07/15. [Acceso el 13/05/16] Disponible en: http://canalempresaweb.gencat.cat/es/integraciodepartamentaltramit/tramit/PerTemes/Registre-dinstallacions-de-raigs-X-per-a-usos-medics

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Servicios de Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear por Guadalupe Isabel Guzmán Caro – José Enrique Pérez Palaci se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

“Compliance, Ética y Salud”

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Cualquier lector atento se habrá percatado de que el título de este artículo está formado por las mismas palabras que inspiran el nombre de nuestro equipo de trabajo, pero con el orden invertido.

Justamente el diseño, elaboración, e implantación de programas de cumplimiento normativo o “Compliance”, abordados desde una perspectiva interdisciplinaria, constituye el principal objeto de nuestra actividad y precisamente, como abogado y jurista, resulta entendible que mi primer objetivo, dentro del grupo, esté centrado en las normas reguladoras del “Compliance”, su adecuada interpretación y aplicación.

En la reciente y primera sentencia en que el Tribunal Supremo ha tratado de la responsabilidad penal de las personas jurídicas (Sentencia 154/2016), nuestro Alto Tribunal ha tenido oportunidad de indicar que el sistema de responsabilidad penal de las personas jurídicas establecido en nuestro código penal se basa en la previa constatación de la comisión del delito por parte de la persona física integrante de la organización como presupuesto inicial de la referida responsabilidad y en la exigencia del establecimiento y correcta aplicación de medidas de control eficaces que prevengan e intenten evitar, en lo posible, la comisión de infracciones delictivas por quienes integran la organización.

Así, la razón relevante a efectos de la afirmar la responsabilidad penal de una persona jurídica, afirma el Supremo: “ha de establecerse a partir del análisis acerca de si el delito cometido por la persona física en el seno de aquella ha sido posible, o facilitado, por la ausencia de una cultura de respeto al Derecho, como fuente de inspiración de la actuación de su estructura organizativa e independiente de la de cada una de las personas físicas que la integran”.

Pero en este entendimiento del “Compliance”, El Supremo se remite a la también reciente Circular de la Fiscalía General del Estado 1/2016, para incidir en la idea de que la “cultura ética empresarial”, la “cultura corporativa de respeto a la Ley” o también llamada “cultura de cumplimiento”, deben ser informadoras de los mecanismos de prevención de la comisión de delitos, y determinantes a la hora de establecer la responsabilidad penal de la persona jurídica.

Sin perjuicio de los problemas que desde el punto de vista jurídico-penal y encaje con el pº de tipicidad, conlleva,  la exigencia de que la acusación deba  probar esa falta de “cultura ética” o “cultura de cumplimiento”, lo cierto es que con esta sentencia “la cultura ética” adquiere para el Supremo una preponderancia esencial en la gestión de cualquier empresa, y a la postre en los sistemas de prevención de delitos que se implanten  en el seno de la misma, hasta el punto de que podría decirse que sin ética no hay Compliance.

El problema es que el Supremo no indica qué debe de entenderse por “conducta ética” y desde luego la ética, en los tiempos que corren, parece algo antiguo, no merecedor de estudio y reflexión.

La palabra Ética proviene del griego “ethos”, que el diccionario de la R.A.E.  incorpora, sin “h” intermedia – “etos” – y la define como “Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.”

La ética en Grecia estaba relacionada con una serie de valores que debían guiar el comportamiento humano en  sociedad:  “Frónesis” – Prudencia-; “Areté” –Virtud- y “Eunoia” – Bienquerencia o buena voluntad hacia la gente-.

Dichos principios y valores no fueron muy distintos de aquellos sobre los que luego construyó su Ética Aristóteles, o más tarde Séneca y los estoicos.

Desde un punto de vista jurídico las reglas de la justicia que dió, poco tiempo después, el jurisconsulto Ulpiano, no dejaban de recoger valores “éticos”: “No hacer daño a nadie”; “dar a cada uno los suyo” y “vivir honestamente”.

Pasando el tiempo, la Ética Kantiana, fundada en el imperativo  categórico (separado totalmente de la moral) tampoco estableció principios muy diferentes, aun cuando fueran más abstractos: ”Obra sólo de forma que puedas desear que la “máxima” de tu acción se convierta en una ley universal”, “Obra como si, por medio de “tus máximas”, fueras siempre un legislador en un reino universal de los fines” y “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio”.

También para los utilitaristas el comportamiento ético partía de aquello que resultaba intrínsecamente valioso para los individuos.

Si pensamos sobre todas estos principios, valores o descripciones de lo ético, en todas late un mismo “sentido común”; sentido que nos proporciona criterios y valores que nos ayudan a saber que exige el comportamiento ético en cada caso concreto, y cuáles son las razones por las que decimos sentirnos decepcionados con algunos comportamientos, por considerarlos contrarios a la ética.

Es pues este sentido ético compartido el que nos permite afirmar que una entidad será éticamente responsable cuando sea no solo respetuosa con la normativa vigente, sino comprometida con los valores que acabamos de exponer: con tratar a los demás con la dignidad que como personas iguales merecen, con dar a cada uno (empleados, clientes, proveedores, competidores, Comunidad) lo suyo, procurando el mejor estado de cosas para cada uno de ellos.

Para todos los actores de la Sanidad resulta bien conocido que precisamente “la Ética y sus exigencias” ha sido uno de los principios, sino el primero y más importante y trascendental, que ha guiado, ya desde Hipócrates (siglo V A.C.), el comportamiento de los profesionales de la sanidad.

ManuscritoBizantino

Manuscrito bizantino del siglo XI en el que está escrito el Juramento hipocrático en forma de cruz.

Los valores éticos que define el juramento hipocrático son, una vez más, análogos a los que inspiraron a tantos filósofos de antes y después: el respeto a la propia conciencia y dignidad y a la de los demás, maestros, discípulos, y enfermos; el desempeño de la medicina conforme a la lex artis lo que exige un continuo aprendizaje; la consideración de salud y la vida del enfermo como máxima preocupación; el deber de guardar secreto; el rechazo de toda injusticia y corrupción.

Dichos principios son hoy legalmente obligatorios. La Ley General de sanidad reconoce en su art. 10 el derecho de todos en el ámbito sanitario a la: dignidad humana e intimidad, sin poder ser discriminados por el origen racial o étnico, por razón de género u orientación sexual, de discapacidad o de cualquier otra circunstancia personal o social; el derecho a la confidencialidad de toda la información relacionada con su proceso y con su estancia en instituciones sanitarias públicas y privadas que colaboren con el sistema público; el derecho a ser advertido de si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen pueden ser utilizados en función de un proyecto docente o de investigación, que, en ningún caso, podrá comportar peligro adicional para su salud.

El reto que ya han aceptado importantes centros sanitarios, es integrar el comportamiento ético no solo en el comportamiento de los profesionales sanitarios, sino en la propia gestión y estrategia de la organización, ante el convencimiento de que una vez integrada en la misma, se incrementará la lealtad de los empleados y su productividad, inspirará confianza a los pacientes financiadores, colaboradores y toda la sociedad, añadiendo – en definitiva – valor a la organización.

La implantación de programas de prevención de delitos eficaces solo puede hacerse, según el Tribunal Supremo, desde el compromiso ético. En ese terreno el sector sanitario tiene mucho andado, pero es necesario que dicho compromiso alcance a todos, no solo a los profesionales médicos, sino a todos los departamentos, y colaboradores, empezando por la gerencia.

En definitiva, los programas de prevención de delitos y el compromiso ético son dos elementos complementarios y necesarios, también y particularmente en el sector sanitario, al afectar éste a derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la integridad física, a la intimidad; o al derecho a la salud.

De ahí que para que un programa de prevención de delitos o “Compliance program” pueda, en su caso, actuar como eximente de la responsabilidad penal, la organización en la que se implante debe necesariamente comprometerse con la Ética. Precisamente de ese convencimiento, ahora puesto en primer plano por el Tribunal Supremo, al analizar en la primera sentencia que aborda la cuestión, los requisitos que debe de tener un programa de Compliance, surge también el nombre de nuestro equipo de trabajo. “Salud, Ética y Compliance”.

 

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“Compliance, Ética y Salud”. por Luis Suárez Mariño se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Los residuos sanitarios y los riesgos ambientales

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¿Qué se entiende por residuo? Cualquier producto del que su poseedor se desprenda o tenga la intención u obligación de desprenderse.

La gestión de los residuos constituye una de las principales preocupaciones ecológicas, tratándose, además, de un problema creciente y que tiende a complicarse a medida que la actividad humana, generadora de residuos, se diversifica y se intensifica, aumentando su potencial impacto ambiental.

Aunque como ante cualquier problema ambiental, la concienciación individual y la solidaridad colectiva (artículo 46 del Estatuto de Autonomía de Cataluña) son elementos imprescindibles para su resolución, la adecuada gestión de los residuos exige además una regulación exhaustiva, caracterizada por una marcada intervención pública. La norma fundamental en Cataluña es el Decreto Legislativo 1/2009, de 21 de julio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley Reguladora de los Residuos de Cataluña.

LOS RESIDUOS SANITARIOS COMO PROBLEMA ADICIONAL DE SALUD

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De manera particular, principalmente por sus potenciales riesgos para la salud humana, el legislador y las autoridades públicas han prestado una atención específica a los denominados residuos sanitarios.

La regulación vigente en Cataluña está integrada por las siguientes normas:

Se consideran residuos sanitarios las sustancias o los objetos generados en centros, servicios y establecimientos sanitarios de los cuales sus poseedores o productores se desprenden o tienen la obligación de desprenderse; es decir, que lo esencial para que un material o producto sanitario se considere residuo es que su utilidad o manejo haya finalizado, surgiendo entonces el riesgo de conservarlo y la necesidad de desecharlo.

Precisamente, el riesgo específico asociado a cada tipo de residuo es lo que determinará:

  • La clasificación de los mismos.
  • Las medidas concretas que hayan de adoptarse para su adecuada gestión.

Como consideración general, podría afirmarse que el riesgo adicional para la salud que representan determinados residuos sanitarios, además de los riesgos ambientales habituales, justifica la adopción de medidas especiales para su gestión.

CLASIFICACIÓN DE RIESGOS SANITARIOS

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De acuerdo con la normativa catalana, los residuos sanitarios se clasifican en:

A) Residuos sin riesgo o inespecíficos:

Grupo I:

Residuos inertes que se asimilan a los residuos o urbanos domésticos generales y que son los mismos que podrían generarse en cualquier otro ámbito o actividad.

Grupo II:

Residuos específicos del ámbito sanitario, que son inertes o no especiales en un contexto general, pero que en el propio contexto hospitalario o clínico pueden dar lugar a riesgos específicos, en atención, por ejemplo, a pacientes enfermos o inmunocomprometidos. Se incluyen en este grupo, por ejemplo, los materiales de curas, secreciones y otros residuos no incluidos en el grupo III.

B) Residuos de riesgo o específicos:

Grupo III:

Son residuos especiales, que suponen un riesgo para la salud humana:

  • Residuos sanitarios infecciosos, capaces de transmitir alguna de las enfermedades infecciosas relacionadas en el anexo del Decreto 27/1999, como por ejemplo: cólera, difteria o tuberculosis.
  • Sangre y hemoderivados en forma líquida
  • Agujas y material punzante y cortante utilizado
  • Vacunas vivas y atenuadas
  • Cultivos y reservas de agentes infecciosos

Grupo IV.

Son los residuos especiales no incluidos en el grupo III:

  • Residuos tipificados en normativas singulares: medicamentos caducados, sustancias químicas, residuos radioactivos y otros.
  • Residuos citotóxicos (envases, materiales, restos que hayan estado en contacto con medicamentos para el tratamiento de cáncer).

GESTIÓN O TRATAMIENTO DE LOS RESIDUOS

Debe distinguirse:

  • Gestión intracentro: actuaciones que se llevan a cabo en el interior del establecimiento y que atienden a la naturaleza y al riesgo del residuo concreto de que se trate.
  • Gestión extracentro: tratamiento que se realiza una vez que los residuos salen del establecimiento y que atiende igualmente al nivel de peligrosidad, de acuerdo con la clasificación anteriormente mencionada.

Analizando actuaciones concretas, y centrándonos en los residuos de los GRUPOS III Y IV, merece destacarse, a modo de resumen, lo siguiente:

  • Residuos del GRUPO III: esterilización por autoclave y trituración posterior.
  • Residuos del GRUPO IV: incineración en instalaciones específicas.
  • En ambos casos: controles administrativos estandarizados y requerimientos concretos de transporte fuera del centro, bajo la supervisión de la Agencia de Residuos de Cataluña.
  • Residuos radioactivos: Su recogida y eliminación es competencia exclusiva de ENRESA, de ámbito estatal. En estos casos, el riesgo debe considerarse extremo, incluyendo su utilización por agentes terroristas.

PROYECTO DE SALUD, ÉTICA Y COMPLIANCE

La finalidad es ofrecer una gestión integral de los residuos sanitarios desde una perspectiva multidisciplinar, con respeto a la ética y el compromiso social y ambiental, con arreglo a la normativa y a las técnicas de prevención penales, a través de un diseño, implantación, auditoría y ejecución de un plan concreto de cumplimiento penal (Compliance).

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Ética y Salud

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Los profesionales de la salud trabajan con y para las personas, por ello se regulan históricamente mediante códigos deontológicos. Estos códigos se van adecuando a los nuevos valores sociales y profesionales a medida que cambian las situaciones, los marcos de valor y los avances tecnológica e investigación clínica.

El artículo 60.2 de la Ley 7/2006, de 31 de mayo, del ejercicio de profesiones tituladas y de los colegios profesionales, publicada en el Diario Oficial de Cataluña n.º 4651, de 9 de junio de 2006, atribuye a los consejos de colegios profesionales la elaboración de un código deontológico y de buenas prácticas para el buen ejercicio de la profesión. Los diversos profesionales sanitarios tienen sus propios códigos de ética que abarcan diversos  ámbitos:

  • Responsabilidad

–  Competencia profesional

–  Seguridad del paciente

–  Final de la vida

  • Autonomía

– Información

– Consentimiento informado

  • Intimidad y confidencialidad
  • Justicia social
  • Compromiso profesional

– Relación entre profesionales

– Formación

– Medio ambiente

– Comunicación social

– Objeción de consciencia

– Huelga

– Economía

– Organismos profesionales

Los Comités de Ética Asistencial (CEA) dentro del ámbito nacional, presentan su primera regulación  en la Circular del INSALUD de 30 de marzo de 1995, de la Dirección General del Instituto Nacional de Salud de acreditación de Comités Asistenciales de Ética.

En el ámbito autonómico las primeras directrices fueron  aprobadas en Cataluña y en el País Vasco, y así: la  Orden de 14 de diciembre de 1993, de acreditación de Comités de Ética Asistencial de la Generalitat de Catalunya, y el Decreto 143/1995, de 7 de febrero, de creación y  acreditación de comités de Ética Asistencial del Gobierno Vasco respectivamente. Más tarde otras Comunidades Autónomas han ido promulgando normativa en relación con la ética y la salud.

Los Comités de Ética Asistencial, de composición pluridisciplinar, tienen una triple función: primero, ayudar a la toma de decisiones; segundo, elaborar protocolos de actuación; y tercero, formar en Bioética no sólo a los miembros del propio comité, sino al resto del personal de la institución donde se halle inserto. El nacimiento de estas instancias en el campo sanitario – en un primer momento – fue de carácter voluntario, si bien, tras analizar la normativa autonómica reciente, su constitución resulta, en algunos casos, obligatoria.

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